jueves, octubre 26, 2006

RIO - PARTE I

Hoy, ordenando un poco mis archivos en la compu, encontré un relato que escribí el año pasado, cuando me fui de Luna de Miel a Río de Janeiro. Fue mi primera Luna de Miel después de 8 años de casada y la pasé hermoso.

Como es un poco largo, ahí les va la 1º parte.

No sé porqué tengo la impresión de que en alguna vida anterior, si es que la reencarnación existe, he sido negra. Y no lo digo solamente por que cuando ando con el cabello suelto parezco un negra recién llegada del kilombo (léase kilombo como una comunidad de esclavos prófugos, no como el recinto donde se dan cita mujeres con el honor distraído), sino porque cuando escucho cierto tipo de música como la samba brasilera, bosa nova, son cubano, festejo peruano, saya boliviana, etc., mi corazón late a mil por hora. Hay que considerar que toda esta música tiene como tronco común la música africana traída por los esclavos a nuestro continente. Bueno, esta es una de las razones por la que he sido muy feliz en Río los pocos días que pude disfrutar de esa bella ciudad.

Llegué un Sábado por la noche como a las 10 más o menos. Después de dejar mis cosas en el hotel, me cambié y Vladisao me llevó en bus a Rio Scenarium, un boliche (pub) de lo más alucinante instalado en un caserón del siglo XIX, situado en el centro de Río (Lapa). Este pub, además de tener como atracción el caserón mismo, pues está lleno de antigüedades en diferentes ambientes, tiene música popular brasilera en vivo y en toda su gama y belleza.

Domingo.
El Domingo: playa. Copacabana es sin duda la playa más conocida de Brasil. Nuestro hotel estaba a una cuadra de la famosa Avenida Atlántica, en la esquina de Francisco Sá y Nuestra Señora de Copacabana.

La playa repleta de gente de todo el mundo: claros y oscuros, flacos, gordos, viejos y jóvenes, todos disfrutando del sol de invierno (fui a principios de Junio), el mar azul y la arena blanca, suavecita y granulada como azúcar. Todos realizaban alguna actividad: fútbol de playa, voley y ese tipo de voley que se juega con técnicas de fútbol, vendiendo todo tipo de cosas, haciendo ejercicio, etc. como para no aburrirse.

Como siempre yo capísima me olvido llevar lo esencial para la playa: un “traje de baño”, así que me compré un bikini de un vendedor ambulante: el más grande que encontré (el que tapaba más), y bueno, yo chocha con mi biquini brasilero (claro que Vladisao me prohibió terminantemente usar la prenda para ir a la piscina por que dizqué es muy indescente, en fin).

Una de las características más notables de esta playa es la ya clásica calzada hecha en piedra portuguesa blanca y negra donde cada pieza mide según mis cálculos 5 x 5 cms. formando en conjunto un mosaico con ondas cuya sinuosidad reproduce las olas del mar.

Otra de las cosas que me encantó de esta playa fue su ciclovía. Esa sí es una ciclovía, no la “rayita” amarilla hecha con una pintura al agua y de dudosa calidad que una vez hace mucho tiempo hizo pintar el entonces alcalde de La Paz Cheato Valle, con el descaro de inaugurar la supuesta ciclovía con gran pompa, regocijo general y poco faltó para que en la inauguración se incluya una entrada folklórica con tan bello motivo. Por si acaso es Cheato, no Chito, pues estoy de acuerdo con Puka Reyes Villa que en un artículo de prensa lo re bautizó así por lo tramposo pues cheat en inglés significa trampa, chanchullo y todas las ramas afines.

Luego de la playa, no podía faltar la tradicional Fejoada, preparada con: porotos negros, cebolla, chancho (patitas, orejas y costillas), longaniza, carne de vaca, charque, chorizos, tocino o panceta, ajíes rojos, perejil y limón, y acompañada por farofa (harina de mandioca), arroz blanco, naranjas peladas cortadas en rodajas y una ensaladita que parecía de acelga, pero no estoy muy segura y yuca frita, todo esto con una una Caipirinha de abacaxi (piña) y otra Caipirinha tradicional. Una delicia. Claro que no creo que sea recomedable comer esta exquisitez en días de semana cuando se tiene que ir a la oficina y peor si es que debe llegarse al lugar de trabajo en ascensor, por probables peligros de fugas indeseables.

Como el restaurante en que comimos estaba en Ipanema, estábamos a un paso de la feria Hippie, que se celebra todos los domingos en la Praça General Osorio de esa zona. Hay un sinfín de artesanías de todo tipo, desde pinturas, creámica, talla en madera, prendas de vestir, hasta muebles, todo muy bonito.

Para finalizar una agitado Domingo fuimos al Teatro Municipal de Niteroi, que es una ciudad a la que se llega atravesando el Puente Presidente Costa e Silva que une Rio con Niteroi y que tiene aproximadamente 14 kms de largo y está construido sobre el mar, así que al pasar por allí pueden verse los barcos y catamaranes que atraviesan la llamada Bahía de Guanabara.

En el teatro, que según tengo entendido fue construido a mediados del siglo XIX, se estaba culminando el proceso de restauración. No es muy grande pero está lleno de detalles hermosos como los frescos pintados en el cieloraso. En este teatro presentaban Carmen, pero no en la versión original de Georges Bizet, sino en una adaptación libre del coreógrafo argentino Luis Arrieta. Entre paréntesis Carmen es la ópera favorita de la Marilusa (mi suegra). Bueno, bajo mi precario entendimiento de este tipo de trabajos me pareció muy interesante, pero supongo que quienes gustan de versiones clásicas, como mi suegra, probablemente hubieran sufrido un soponcio en algunas escenas.

La segunda parte mañana, con algunas fotitos incluidas.

4 comentarios:

Beto Cáceres dijo...

Te recomiendo que visites la playa de la otra Copacabana. Yo nací en ese pueblo y seguro encontrarás mi hotelcito humilde. Y Ojalá te produzca algo hermoso la playa, diferente, pero hermoso. (Ah, y no es necesario llevar traje de baño) :)

La Girasola dijo...

Vania!! el gusto es mío, el de regresar y volver a leerte... no hay nada más lindo que nuestro cálido sur...

preciosos los lugares que describes, yo fui a Guarujá el año pasado, igualmente con vendedores de todo tipo en todos lados! podía vivir comiendo meia pescada y despues un rico milo con matequilla!!!

un abrazo grandisimo.
PD: tus hijos son divinos! y rodrigo ya anda haciendo planes a largo plazo!! jajaja

Vero Vero dijo...

Que bonita descripción, ojalá yo hiciera algo así con mis viajes, pero usualmente a las vueltas. Mis manos se acaban y el corazón no permite nada. Caipirinha? que deli!!!!!!!!!!!

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Roberto: Buena idea. En mi próxima visita a LPZ quiero que mis hijos conozcan lo lindo que es nuestra Copacabana, la Isla del Sol, de la Luna y todas esas maravillas.Ten por seguro que me hospedaré en tu hotel.

Girasola: Qué bueno tenerte de vuelta.

Vero Vero: Lo mejor del viaje: la samba, la bossa nova y la caipirinha.

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