miércoles, septiembre 30, 2009

SEBASTIÁN


Cuando decidimos traer al mundo al Sebastián, muchos pensaron que éramos un par de inconscientes. Yo había dejado mi primer laburo para terminar mi Tesis, nos estábamos mudando a otra ciudad donde no teníamos a nadie, mi Rodri tenía apenas un año y para rematar teníamos un ingreso que cubría con las justas nuestros gastos mensuales. Así y todo nos arriesgamos pues ni mi marido ni yo concebíamos que el Rodri tenga una niñez solitaria.

Diez años después de ese dos de octubre del ’99 en que nació mi Sebitas, puedo decir con toda la seguridad del mundo que el Sebastián Alejandro (que casi se llama Francisco) es la mejor decisión que hemos tomado en la vida. ¿Cómo sabemos eso? pues porque el Rodri se habría perdido la increíble oportunidad de ser hermano mayor y se hubiera tenido que bancar solito nuestra vejez, porque el Rodri y el Sebas son inseparables a pesar de ser tan diferentes, porque los dos comparten sueños, amigos y travesuras, porque un cuarteto es más divertido que un trío, porque los campeonatos de lucha libre con solo dos luchadores deben ser sumamente aburridos (tres luchadores: papá, Rodrigo y Sebas, ya son multitud), porque nos sentimos completos con los dos enanitos en nuestras vidas.

Lo más lindo de mi negrito son sus ojos: expresivos, coquetos, brillantes como dos estrellas. No necesita hablar, sus ojitos lo dicen todo, esos ojitos enmarcados en esas espesas cejas (cuando el Sebas tenía dos añitos no podía decir “cejas” y decía “sajas”) y con esas ojeritas que le dan el toque perfecto. Esos ojitos todavía me miran a mí, su mamá, como si fuera la quinta maravilla, con tanto amor que quisiera congelar esos segundos en su mirada toda una eternidad.

El verme en esos ojitos de estrella es una de las cosas más hermosas que ha podido sucederme en toda mi existencia. Nunca me siento más querida que cuando esos ojitos morenos me miran desde el alma. Quien sabe solo reflejen el infinito amor que le tengo.

¡Feliz Cumpleaños mi negrito hermoso!

miércoles, septiembre 23, 2009

DE CASAS Y HOGARES - Parte I

Foto: Ignacio Zanet

Los lugares donde vivimos siempre son especiales. Cuando nos vamos dejamos en los rincones parte de nuestra energía y nos llevamos pedazos, olores, canciones, sensaciones del lugar en nuestra memoria.

La primera casa donde recuerdo haber vivido era grande y tenía una higuera en el patio. Cuando llovía, montones de sapos hacían una ronda alrededor del tronco de la higuera y croaban sus mejores canciones. Mi papá se ponía histérico y no quería salir por nada del mundo porque tiene pánico a estos pacíficos pero desagradables anfibios. Los vecinos con los que me acuerdo jugábamos toda la tarde eran "el Jerry" un changuito de ocho años que vivía con su mamá y su abuela y "la Romané" una niña de 6 o 7 años que estaba cambiando los dientes (k'asa ventana). La Romané vivía con su abuela, Doña Carlota, que era la dueña de la casa. Doña Carlota arrastraba uno de los pies al caminar y tenía una cara que nos asustaba, pues parecía siempre dispuesta a darnos un cocacho o jalarnos de las trenzas. Mi hermana tendría como dos años, yo, cuatro.

Al año siguiente nos trasladamos a otra casa cerca de mi Kinder, en La Recoleta. Esa casa era más cómoda. Había un árbol de pomelo (o varios) y las puertas y ventanas tenían malla milimétrica de color verde. Era una casa de una sola planta y a las siete de la noche, todas las noches, se escuchaban las campanas de la Recoleta, empezaba "el pájaro Loco" en la tele en blanco y negro y mis papás llegaban de la oficina. Esa casa tenía un bonito jardín que mi hermana y yo disfrutábamos al máximo, menos cuando la dueña de casa, Doña Cela, una cruceña gruesa y amable, soltaba a sus perros que eran horribles: el "Caín" y el "Sansón". El Caín era un perro criollo negro y (nos parecía) gigante. El Sansón era un boxer con cara de pocos amigos que una vez atrapó a un ratón y lo dejó a medio morder en el jardín. Esa casa viene a mi memoria con el fondo musical de "I Love to Love" de Tina Charles.

Al terminar ese año volvimos a La Paz a la casa de mis abuelos paternos, donde yo, cada que podía peleaba con mi abuela Bertha como deporte. Esa época, mi abuela tenía una peluquería, o "Salón de Belleza" como ella le llamaba. En las tardes, después del colegio, me iba a husmear para ver quiénes estaban en el mentado salón y cómo transformaban a viejas feas en viejas pasables. Quedaron en mi memoria ese olor a aerosol para cabello (que venía en envase celeste con dorado) y la tibieza del ambiente gracias a esas secadoras de pelo gigantes que se usaban en esa época. Ni qué decir de las "fotonovelas", las revistas "Buen Hogar", "Vanidades" y el olor al café que invitaban a las clientas mientras chismeaban a gusto. El fondo musical: "Dónde están tus ojos negros" y "Cara de Gitana" canción que mi tía Ruth (que ayudaba a mi abuela en la pelu) coreaba con alma vida y corazón. De esa época también son Supertramp con su "Logical song" y muchas canciones que mi tía Carmiña ponía a todo volúmen en el segundo piso de la casa y que cuando las oigo al tiro me hacen recuerdo a ella con zapatos de plataforma.

La vida en esos años no solo eran canciones, era también miedo, toques de queda, cortes de luz, disparos. Una noche dispararon a la pared de mi casa y la dejaron llena de huequitos. La democracia todavía no se había consolidado, así que había que decir amén ante el gorila de turno que nos tocaba como presidente.

Continuará... cuando me de tiempito otra vez.

viernes, septiembre 11, 2009

PSICOLOGÍA INVERSA



Rodrigo - Porqué tenemos que tomar sopa dos veces a la semana!!! qué tiene de bueno la sopa!!

Yo - Es más saludable que la leche querido, así que tomá nomás tu sopita.

Rodrigo- Quién dice?? de cien personas las cien te van a decir que la leche es buena para la salud!! pero la sopa??

Yo - De esas cien las cien deben creer que la Virgen murió virgen, pero bueh... si quieres quedarte enano devolvele el plato a la Olguita y listo, qué tanto drama.
...
...
...
Rodrigo - (Sentándose a la mesa, agarando su cuchara y empezando a tomar su sopa con cara de resignación) Tu psicología inversa funciona.


jueves, septiembre 10, 2009

EL REGALO DE LA PACHAMAMA



Kunturi es un niño de trece años que vive en el Valle Coquesa, en las cercanías del salar de Uyuni. Kunturi juega en los trenes abandonados con sus amigos (deben haber pocos lugares en el mundo tan hermosos para jugar), va a la escuela (luego de caminar horas) y ayuda a su padre en las labores de extracción de sal, labor bastante pesada y sacrificada. Vive con sus padres y sus abuelos, quienes tienen un sembradío de quinua desde siempre. En la época de siembra, la abuela se enferma y no sobrevive, así que el abuelo debe quedarse en el pueblo cuidando los sembradíos y las llamas y Kunturi debe reemplazarlo en la "ruta de la sal".


"La ruta de la sal" es un viaje que realizan algunos pobladores de las cercanías de Uyuni, llevando cargas de sal a lomo de llama y recorren una serie de pueblos durante tres meses para intercambiar la sal por productos del valle (verduras, ají, maíz...). Esta travesía es muy importante, puesto que si bien ya hay pobladores que realizan el recorrido en camiones, hay lugares inaccesibles para cualquier clase de vehículo y sólo se puede llegar a pie. El padre de Kunturi es uno de los pocos que todavía recorre esta ruta de la forma tradicional.

El viaje de Kunturi y su padre por esta ruta es una larga ceremonia de iniciación, un viaje desde la niñez hacia la juventud.

En los tres meses de viaje, Kunturi aprende de vivencias muy intensas afrontando y aceptando sentimientos totalmente nuevos para él, como el dolor de perder seres queridos, la verdadera dimensión de la generosidad de su padre y de sus antepasados, la solidaridad con las personas que los necesitan, el "no robes, no mientas, no seas flojo" (amasua, amallulla y amaq'ella), el amor en los ojos de Ulala, la niña que conoce en la población de Macha y finalmente la entrega y la veneración a la Pachamama, no solamente con el ritual del Tinku, sino con ese saberse hijo de la madre tierra y estar agradecidos con todo lo que de ella proviene, respetando a todos los seres vivientes.

Hay muchísimo más por (d)escribir de esta película, como los hermosos paisajes norpotosinos, la música -tener la voz de Luzmila Carpio de fondo es un verdadero placer para los sentidos- la dulzura del idioma quechua, la inocencia tan auténtica del amor adolescente y sobretodo la presencia omnisciente de la madre tierra, aquella que da vida hasta en los ambientes más agrestes.

martes, septiembre 01, 2009

INFOCOMERCIALES


El Domingo que como nunca estaba sola en la casa, empecé a hacer zapping por todos y cada uno de los canales (el control remoto era mío!!!), pero olvidé un pequeño detalle: un 50% de los casi cien canales del TV Cable estaban saturados con "Programas Pagados", es decir publicidad "¡¡¡llame ya!!!"de productos que pueden solucionarte la vida, como máquinas depiladoras para que no te confundan con la esposa de Chimpandolfo, seiscientos aparatos para abandonar la guata y parecerse a la Halle Berry ejercitando los andominales durante cinco, sí, cinco minutos al día; aspiradoras que sacan el polvo hasta de tus orejas (con un dispositivo especial que viene como regalo) sin mucho esfuerzo, cremas, píldoras, ungüentos, líquidos de varios colores que te adelgazan mientras ves la tele, paseas al perro, aspiras la casa, estás en la oficina, duermes y un infinito etcétera.

Lo peor es que absolutamente todas estas publicidades tienen exactamente el mismo formato:

Escena1: Persona infeliz con su gordura/abdomen voluminoso/vellosidad cavernícola/más callos en los pies que árbol centenario/ trasero chorreado hasta las pantorrillas, etc. tratando de utilizar productos "no pensados para su satisfacción" que les hacen la vida miserable.

Escena 2: Usan el milagroso producto tan cómodamente que ponen cara de estar en el cielo (imagínense a una mina con cara de orgasmo arreglándose los callos de los pies con un Ped Egg)

Escena 3: La misma persona aparece con un abdomen de acero/ una piel de mármol sin un solo pelo ni pelusa en las piernas ni cara/ pies delicados como los de la Cenicienta/ trasero casi en la espalda de lo levantado y firme... y una cara de felicidad que ya no ya (a la mina del Ped Egg no le importaría si la deja el marido, si el hijo decide laburar de stripper, si se muere su perro, ella es feliz con "ese"producto pensado para su satisfacción).

Lo único bueno de los infocomerciales es que te obligan a aprovechar tu tiempo en cosas más útiles, así que apagué la tele y me dediqué a leer el periódico de pé a pá (hasta los necrológicos) y a ordenar mi cocina. Total, nunca he creido en esas fórmulas de felicidad instantánea en cubitos televisados ni demás niños envueltos.

miércoles, agosto 26, 2009

LOS QUE SE FUERON

Hoy es día del Adulto Mayor en Bolivia, así que es una buena oportunidad para dejar registrados en esta Cápsula a los que se fueron, mis abuelos maternos.

La Cleo era flaca, alta, de ojos claros y voz ronca y fuerte. Era sarcástica, ocurrente y cocinaba como los ángeles. Siempre se teñía el pelo negro, usaba aretes largos y una combinación perfecta de falda, blusa y chompa, cartera y zapatos no muy altos.Se casó muy joven (a los 14 años) y falleció joven también con mal de chagas a los 61 una tarde que se echó a dormir y no despertó más. Luego de separarse de mi abuelo (y volver de Buenos Aires, donde se dio no me acuerdo cuántos años sabáticos) puso un Restaurante de comida chuquisaqueña. Cocinaba tan delicioso que hasta ahora me acuerdo del sabor exacto del ají rojo con que cocinaba la Fritanga, el punto perfecto de los tallarines en el C’oko, la inigualable sazón de un ají de fideo que nos preparó una vez en la casa con esos fideos que parecen tuerquitas y el aroma del perejil finiiiito con que adornaba los platos. En el restaurante tenía de esas cocinas hechizas que tienen las hornillas como volcanes, ollas enormes. La Cleo adoraba ir al mercado a comprar los ingredientes exactos para las comidas y era tan perfeccionista que para cocinar conejo, por ejemplo, no compraba conejos listos para cocinarlos, sino que los criaba y cuando estaban en “su punto” (creo que en la pubertad o algo así) los mataba ella misma con sus propias manos y los cocinaba. Hablar de la Cleo da para un libro entero.

El Elio, marido de la Cleo, era gordito, no muy alto, con los bigotes bien cuidados, los párpados caídos, medio calvito, adorable como un oso de peluche, piropeador experto, habiloso bailarín de cueca y cariñosísimo con los nietos. Su casa siempre estaba llena, no solo por los muchos hijos y nietos, sino por amistades que se pasaban la tarde de los sábados charlando y tomando chuflay.Cuando era chica e iba a su casa me acuerdo del abuelo Elio sentado en su sillón rojo. En la pared en que se apoyaba ese sillón, el abuelo colgaba todos los dibujos y chucherías que le regalábamos los nietos, así que esa pared parecía la exposición de algún Kinder. Años más tarde, cuando mi abuela se mandó a mudar a Buenos Aires y él perdió su casa (otra historia larga de contar) las hijas hacían una especie de pasanaku con el abuelo para que no haya día en que quede solito y siempre tenga donde ir a almorzar y pasar la tarde. Tenía la costumbre de ponerle una cucharada de sopa a la llajua para darle más sabor (mi hermano Oskar quería darse un tiro), de comprar sonsera y media (como una camilla, una almohada eléctrica, un ojo mágico y no sé cuántas cosas más) y de dar discursos tristes y conmovedores cada cumpleaños. Era super amiguero y no importaba donde iba, siempre encontraba algún paisano chuquisaqueño con quien nostalgiaba el sur a donde nunca pudo volver.

Me quedan todavia la Bertita y el Fico, papás de mi papá. Algún rato dentro de poco les cuento de ellos. Mientras, voy a ver los noticieros del medio día, a ver si es que mi abuela Berta sale en algún canal de la tele tratando de conquistar un primer plano, con el pelo color rubio cenizo algún atuendo rojo, sus setenta y nueve años que parecen sesenta y su frase favorita: “la tercera (edad) no es la vencida”.

jueves, agosto 20, 2009

DOMINGO

Les dejo con un post de cuando este blog recién empezaba y por ende no tenía muchos visitantes.

DOMINGO

Los Domingos son únicos. Cada familia tiene una rutina propia que define más tarde el color y el olor de los recuerdos en los hijos.

Cuando yo era chica, mi Domingo era levantarme con un delicioso desayuno, del más variado porque mi papá siempre ha sido antojadizo y mi mamá consentidora de sus gustos, entonces los desayunos más memorables incluían: llauch'as del mercado Camacho con té (se me hace agua la boca), o api con "pastel" (o sea unas empanadas fritas con relleno de queso, infladas y con la "piel" con puntitos ah, y con azúcar granulada encima), empanadas y todo tipo de masitas o la simple pero inolvidable marraqueta crocante con queso "de chola" (así le llamábamos al queso criollo paceño) pero siempre con té o "Toddy" sin leche (yo odiaba la leche pero mis hermanos son como terneros hasta ahora), ah y me estoy olvidando de los buñuelos de la plaza Villarroel. Cuando mi hermana y yo íbamos a comprarlos, se nos pegaba ese olor a fritura y los perros nos perseguían por varias cuadras.

Luego un baño-engrase-fumigado que nos daba mi mamá: con cortada de uñas, encremada hasta las orejas, limpieza de orejas, desenredada de cabellos (cuando nos lo dejábamos largo que era rara vez) y después oliendo a limpio, a la cocina (no a Misa como se imaginaría cualquier hijo de vecino). Mi mamá cocinaba solo los Domingos, pues de Lunes a Viernes laburaba como Dios manda (lo sigue haciendo hasta ahora) y los Sábados era día de hacer Mercado en el Rodriguez (tipo Abasto en la ciudad de los Anillos). Además de que la empleada de turno (La Margarita y después la Alberta) tenían su día libre.

El programa que escuchábamos en la radio se llamaba "un Vals y un Bolero" y duraba de 10 a 12, o sea todo el tiempo que estábamos en la cocina. Pese a que todos los Domingos de Dios le ayudaba a mi má en la cocina, lo único que se me ha quedado de la experiencia son los Boleros, pues como cocinera soy un desastre. Además que más de una vez la sobornaba a mi hermana para que ella ayude o ella cocine a cambio de prestarle por un mes un par de zapatos X o regalarle una blusa en pago. Yo prefería solamente lavar los platos.

Después del almuerzo que era a las 12 en punto o 12:30 a lo sumo, a leer el periodico, comer fruta y dormir una deliciosa siesta, para más tarde ir a dar una vuelta donde alguna de mis tías a cuchichear. Cuando llegaba la nochecita, a hacer tareas para el Lunes mientras mi mamá se arreglaba y se pintaba las uñas y mi papá y mi hermano Oskar (que era pequeñito) veían la tele. Luego a dormir y chau Domingo.

Lo que me queda de esos Domingos es la maña del lavado - engrase y fumigado a los talibanes, con cortada de uñas (garras), limpieza de orejas y encremada de pies a cachetes para alistarlos e ir a comer a algún lado. También se me quedó la letra de muchos valsesitos peruanos y boleros de toda índole, y cuando mis hijos se ponen chinchosos en el auto haciendo berrinche por algo, afino mi voz de gata electrocutada y les interpreto un valsesito o un bolero, no para que se callen y me oigan atentamente por mi melodiosa voz, sino para torturarlos. Claro que para mí esa música no es una tortura, sino una fuente de recuerdos domingueros con olor a la cocina de mi mamá.

lunes, agosto 17, 2009

LOS PERROS DE MI VIDA

No, no me refiero a ex-novios que me hayan hecho la vida a cuadros, sino a perros, canes, mascotas memorables, de esas de las que te acuerdas siempre, hasta en algunos sueños.

Cuando tenía como ocho o nueve años, mis papás nos compraron un Cocker Spaniel negro como azabache. Me acuerdo que tenía la colita vendada, al parecer se la cortaron mal y se infectó tan horriblemente que no pudieron salvarlo.

Tiempo después mis papás llevaron a la casa un perrito de raza indefinida, al que le pusimos de nombre Coquí por la canción de Menudo (era la época de locura de Menudo, en serio). El Coquí tenía el lomo plomizo y la puntita de las orejas negras. Sus ojos eran super expresivos, tenía una manchita como lunar chiquito a un lado del ocico y era bravísimo. Lo tuvimos solamente por cuatro o seis meses, pues nos trasladamos a una casa que estaba a medio construir y como el Coquí era tan travieso hacía desastre y medio. Lo regalamos a una de las amigas de mi hermana.

Luego de un buen tiempo sin señales de tener mascota, a mi papá se le ocurrió comprar un perro un día que íbamos caminando por la calle Camacho. En la esquina entre Camacho y Bueno (hace más de veinte años) vendían toda clase de mascotas. Entre todo el tumulto de perros varios y gatos flacos mi papá nos convenció de comprar un perro chapi negro con una manchita blanca en el pecho al que él puso de nombre "Gitano" (igual que un perro que el tenía cuando era niño). El Gitano pronto pasó a ser el mimado de mi hermana Liz, que le tejía chompas a croshé, lo peinaba con gel de brillitos (eran los '80) y lo apapachaba todo el rato. Yo era la bruja que lo bañaba y lo sacaba afuera cuando empezaba a chinchosear (según yo) demasiado. Cuando lo sacaba a la terraza, el muy atorrante se resistía con alma vida y corazón y abría sus patas usándolas como barrera entre la puerta y la pared para que no lo saque.

Una vez, mi hermana le puso una chompa que le tejió y el Gitano se salió a la calle. Lo fuimos a buscar, y nada, no aparecía, hasta que media hora después apareció por la puerta de nuestra casa pero sin chompa. No entiendo a quíen podía interesarle una chompa tejida para un perro, pero en fin. La segunda vez que se salió de la casa no regresó más. Mi hermana lloraba desconsoladamente, todos nos pusimos super tristes y decidimos no tener más mascotas. Nunca perdimos la esperanza de recuperar al Gitano, y perro chapi negro parecido al Gitano que veíamos en la calle lo perseguíamos y lo tratábamos de convencer (o tratábamos de convencerNOS) de que se trataba de nuestro perro.

Años de años y por diversas circunstancias no tuve mascota, hasta que mi marido y yo decidimos regalarles a los chicos un perro, pues considerábamos que eran lo suficientemente grandes para cuidar un animalito. Así llegó el Jimbo.

El Jimbo tiene el pelaje abundante y dorado, los ojos café oscuro y el hocico negro. Es cariñoso y adora que las personas que pasan por la reja de la casa lo acaricien. Cuando corre se lo ve hermoso, pues su pelaje dorado al viento es como de película.

El Jimbo es mi compañero, mío más que de los chicos, sobretodo los fines de semana que aprovecho para preparar algo en la cocina, el Jimbo entra, se entretiene con alguna cosa, dormita, y va donde voy. Si estoy lavando los platos o cocinando se acomoda cerca al mueble de las frutas. Si estoy leyendo en el comedor de diario, se acomoda debajo de la mesa y se queda cerca de mis pies. Cuando mi marido entra a la cocina, el Jimbo se echa de espaldas sobre su lomo y abre sus patas para que mi esposo lo acaricie; entonces sonríe. ¿Que cómo sonríe? pues entrecierra sus ojitos, relaja su hocico y muestra algunos dientes.

Espero que el Jimbo viva muchos años y sea un perro sanito. Me lo imagino como nuestro compañero cuando mis hijos se vayan a hacer su vida. Me lo imagino así: viejito él echado bajo la mesa de la cocina mientras mi marido y yo -no tan viejitos- leemos el periódico o comemos algo rico. Luego, echado sobre su lomo con la barriga al aire sonriendo cuando mi esposo le haga apapachos en la panza. Feliz.

martes, agosto 11, 2009

DOCE

Hace casi dos semanas que el Rodri tiene doce años. Sí, una docena de años. (Me siento una anciana).

Algunos cambios de humor ya se notan, como repuestas con gruñidos, "Grinchez", pensamiento contreras al máximo, y días que decide estar "solo" y cierra la puerta de su cuarto no dejando que su hermano Sebas entre a "molestar". Por lo demás sigue siendo buena onda, optimista, seguimos charlando cuando podemos de la vida y sus avatares, sigue molestando a su hermano hasta hacer que se desespere y sigue jugando "reality shows" con una centena de conejos (Rabbids) de papel que él y su hermano se pasaron el trabajo de dibujar, pintar y recortar durante las vacaciones de invierno.

Hace un tiempo que su papá y yo lo recogimos de unas clases, se produjo la siguiente conversación:

V : Y cómo te fue hijito?
R: grrrbien
CH: Hay nuevos en tu curso?
R: grrrsi, una chica nueva
CH: y es bonita?
...
...
...
CH: Rodri, es bonita la nueva?
...
...
CH: Ché, no me escuchas?
R: grrrNo voy a responder a tus comentarios sexistas.

En fin, gracias a la tele estos enanos (en general) tienen un léxico interesante. Creo que yo supe lo que era "sexista" en los últimos años del cole, y eso.

Como muchas veces decimos con mi maridocholi, un tiempito más y empezaremos a ver los frutos de nuestra siembra con los chicos. Uno puede "educarlos" hasta los 10 o 12 años máximo, después ellos toman sus propias decisiones y no nos queda más que aceptar de buena gana lo que venga y encomendarlos a un ser Supremo, pues por más que haya celulares con videollamada y ramas anexas, no podemos ser omniscientes (aunque quisiéramos).

Ya sé porque las mamás son(mos) tan creyentes.

martes, julio 28, 2009

MARRAQUETA PACEÑA

Cuando vivía en la Ciudad de los Anillos y volvía de vacaciones a Chuquiago, la pregunta más común era "¿y qué es lo que más extrañas?". En ese momento lo primero que se venía a mi mente era (en cámara lenta) una mañana fría como todas las mañanas paceñas, un café destilado -de esos que había en mi casa cuando era soltera- con ese aroma que se siente diferente en el ambiente seco casi cero humedad de La Paz, un pedazo gigante, suave, blanco y salado de queso collana y la imagen principal: una marraqueta crocante, de esas que al partir un trocito emiten un sonido especial, el olorcito de la miga abundante y el primer bocado con ese sabor único, incomparable... pero... para no ser tan chinchosa y no dar muchas explicaciones siempre respondía "lo que más extraño es la familia" y sí, claro que extrañaba a mi familia, pero la marraqueta ocupaba un lugar importante dentro de mis varias nostalgias.

La marraqueta paceña, a diferencia de la marraqueta chilena, la peruana y la argentina, llegó a estas tierras gracias a un inmigrante Griego, Michel Jorge Callispieris, quien desde la isla de Chíos nos trajo el sabor delicioso de ese pan elaborado a base de harina de trigo, azúcar, levadura, sal y agua, con forma de barquito y con peinado raya al medio.

Este pan, denominado "pan de batalla" por ser de precio accecible al bolsillo de toda la gente, forma dúo con una gaseosa típicamente paceña también: Papaya Salvietti. Marraqueta y Papaya Salvietti son un ingrediente esencial en la vida de los paceños. Te imaginas acompañar un Chairo o un Fricasé con pan molde o de bolsa? imposible! tiene que estar acompañado por una buena marraqueta y una Papaya Salvietti. Como que mi Sebas casi no usa cubiertos para el Fricasé que hace mi mamá, solo necesita su plato y una marraqueta crocante.

El plátano con marraqueta y Papaya Salvietti es la merienda más popular de Chuquiago, sobretodo para los obreros de fábricas y de la construcción, y también uno de mis bocados favoritos, pues en La Paz el plátano tiene un sabor diferente y con una buena marraqueta estás arreglado, no necesitas más.

La marraqueta ha sido nombrada "Patrimonio Paceño" en 2006 e incluso hubo un proyecto para nombrar "marraqueta" a una de las calles, pero no sé si este proyecto dio frutos, y es que no se puede concebir a La Paz sin marraqueta o sin Illimani, por eso, para cerrar con broche de oro este post, les dejo con las palabras del C'ochala (léase de nacionalidad Cochabambina) Ramón Rocha Monroy quien describe este manjar mejor que nadie:

..."Si fuera pintor, pintaría un paisaje de La Paz con una marraqueta humeante en lugar del Illimani. Quizá ambas criaturas tienen el mismo espíritu, la más pequeña de mineral en bruto y la enormísima de cristal. Es maravilloso disfrutar del desayuno paceño echando vapor por la boca y contemplando el Illimani al amanecer. Es una reconciliación con el alma y el cuerpo, body and soul --la conjunción del viejo blues".

lunes, julio 13, 2009

TIENDA DE BARRIO

Vista actual de la tienda de la Rosemary, mejor conocida como "Oh ya"

Como en todas las ciudades, en La Paz no puede faltar la tienda de barrio: un centro de abastecimiento donde uno encuentra lo básico: pan, algunos abarrotes, Coca Cola, Papaya Salvietti y arrocitos confitados de colores.

De la primera tienda que me acuerdo bien cuando era chica era la de la señora Aida. La señora Aida era una viejita oriunda de Apolo, provincia al Norte de La Paz, que siempre andaba super abrigada, con un gorro de lana que no le tapaba las orejas, pantalón super grueso, pantuflas cerradas de lana, un montón de chompas y un guardapolvo encima.

La tiendita era de lo más común: tenía una pequeña pizarra donde con tiza Doña Aida escribía "hay pan" y lo más cerca de la puerta se ubicaba la vitrina de madera donde exhibía los panes sarnita brillosos y las marraquetas crocantes, además de k'aukas, cuernitos, ch'amas y otros tipos de panes frescos del día. Al fondo, un mostrador con toda clase de abarrotes, huevos, galletas merengadas de La Francesa, galletas Ferrari Ghezzi, los típicos "arrocitos confitados" en diversas formas y colores, unos dulces artesanales de azúcar quemada y coco (que a mi hermana y a mí nos rasmillaban el paladar), el chocolate Batón que no podía faltar, otras golosinas varias, artículos de limpieza y una infinidad de productos que no sé cómo entraban en ese espacio tan reducido. Detrás de todos los aparadores, Doña Aida tenía un poster super grande de los Kori Huayras, sus ídolos musicales, una virgencita y como adorno una serie de artículos de Alasitas, como para que todas esas cosas chiquitas nunca falten en su tienda.

La señora Aida tenía una hija y una nieta, dos morenas de grandes ojos y corpulentas sin ser gordas; no se parecían a ella que era de piel blanca, pelo canoso, ojos chiquitos y menudita. Cuando llegaba la hija, la señora Aida le invitaba un té de sultana con pan y queso. No tengo idea de cuánto tiempo estuvo Doña Aida en la tienda, pero sí me acuerdo de algunas canciones de los Kory Huayras que con voces pegajosas cantaban "...basta corrrazón no llorrreeees..." y un sinfin de "hits" que la señora de la tienda ponía una y otra vez.

Después de que cerró la tienda de Doña Aida, un par de hermanas viejecitas se instalaron al frente de mi casa, en plena esquina. La señora Rosa era una viejita amable de pelo corto con base, que pese al frío nunca usó pantalón. La otra viejecita (no me acuerdo el nombre) era una señora de pollera un poco gruñona con trenzas blancas y una manta de lana ploma. Si bien la tienda era (es) mucho más grande que la de la señora Aida, los panes estaban también en una vitrina de vidrio y madera. Lo chistoso era que cuando una iba a comprar tohallas higiénicas femeninas las vendían envueltas en papel periódico y esperaban a que no haya mucha gente para pasarte el paquetito, como si fuera un artículo prohibido o de contrabando. Un tiempo después, las viejitas fueron dejando a cargo de la tienda a la hija de doña Rosa, la Rosemary (mi cuasi tocaya).

A estas alturas de la vida (hace poco más de doce años que no vivo en casa de mis papás) la Rosemary se hizo cargo totalmente de la tienda, y pese a todos estos años su "estilo" sigue siendo el mismo, pues cuando le preguntas por algo que no tiene en la tienda, te responde con un "nuayyyy" con laboca fruncida, y cuando terminas de comprar y le dices "gracias Rosemary, hasta luego" siempre pero siempre te responde "oh ya" delicadamente.

El tener una tienda no es fácil, especialmente con el frío que hace en Chuquiago todo el año, pues tienes que recibir el pan desde antes de las siete de la mañana y atender todo el santo día, haga sol, llueva o granice, lidiar con abusivos que quieren todo fiado, viejas descontentas y proveedores que no traen las cosas cuando tienen que traer, pero aún así me parece super divertido, pues ves el movimiento del barrio, conoces a la gente que vive cerca y te haces de buenos "caseros", a parte de que -como en el caso de Doña Aida- te quedas en la memoria de muchos, con soundtrack y todo.

martes, julio 07, 2009

LAS ANÍBARRO

Estos días ando sin tiempo para nada, así que les dejo con un cuento chiquito que publiqué hace dos años: una semblanza de la Cleo y de las Aníbarro. La Cleo partió hace dieciséis años (se echó a dormir la siesta una tarde y no despertó más). Las Aníbarro se reunen algunos Domingos para no olvidarse que a parte de madresposas -y brujas, por su puesto - son mujeres.

LAS ANÍBARRO

Las Aníbarro son las seis hijas de la Cleo: la de carácter fuerte, voz ronca y ojos color miel. Son bravas, nobles, apasionadas y trabajadoras como ella.

No creen en el divorcio ni en cuentos similares, así que suelen ser leales al hombre que escogieron con sus muchos defectos y sus pocas virtudes. Crían a sus hijas mujeres con mano dura, pero a sus hijos varones tienden a hacerles la vida fácil como a sus maridos y como a sus dos únicos hermanos.

A veces, pero solo a veces, se acuerdan del día en que la Cleo mandó todo al diablo –ocho hijos y marido - y decidió ser leal a sus sueños.

viernes, junio 26, 2009

PREGUNTA


Alguien puede explicarme ¿de qué tanto se ríen los malos?
Hasta parece que la pasan bomba. Los aburridos son los buenos.

lunes, junio 22, 2009

EL CEMENTERIO DE LOS ELEFANTES

Juvenal tiene treinta y tres años y decide ponerle fin a su miserable vida pasando sus últimos días en la "Suite Presidencial" una habitación dentro de un bar donde las personas pagan para que se los deje morir bebiendo. La Suite se cierra bajo candado, con un balde de alcohol preparado con té o algún otro menjunje, una lata para sus necesidades, una cama miserable, algunas frazadas y periódicos para soportar el frío. Una vez que se entra a la "Suite Presidencial" solo hay chance de arrepentirse cuando el mozo que cambia los baldes de trago y las latas abre la puerta. El Juve paga por adelantado dos baldes y medio de trago, por la lata y por los camilleros que van a sacar su cuerpo sin vida a la calle cuando su suicidio planificado acabe.

Una vez en la Suite Presidencial, empiezan los recuerdos que son como cuchillos: una niñez miserable; una juventud llena de alcohol (el Juve no se acuerda si se fue de su casa o lo botaron, lo único que recuerda es que es alcohólico desde los catorce) un amor: Marlene que lo abandona por que él no puede dejar de beber; una amistad: el Tigre a quien el Juve termina traicionando. La vida del Juve es definitivamente miserable, y sus fantasmas no le dejan mejor opción que la muerte.

Esta película, inspirada en una de las leyendas urbanas en Chuquiago Marka (La Paz) descrita al detalle por Jaime Sáenz y Víctor Hugo Viscarra nos da un vistazo al mundo marginal paceño, un pedazo de la vida de muchos seres que la sociedad vuelve invisibles luchando noche tras noche contra el frío, el hambre, el desamor y sobretodo la soledad.

Las actuaciones de Cristian Castillo (Juvenal) y Fernando Peredo (el Tigre) me parecieron geniales, al igual que de los actores y actrices del Teatro "El Quijote" de la ciudad de El Alto, que hacen la película bastante creíble y son pocos los "errores" que ciudadanos de a pie cero escuela de cine/actuación como yo pueden detectar. La música ayuda a que muchas escenas sean conmovedoras y mi amiga Vero quedó enamorada de la fotografía (yo de eso no sé mucho).

Otra nota interesante: para ser miércoles a las cinco de la tarde, la sala 3 de la Cinemateca Boliviana estaba llena.

Esta vez Tonchi Antezana no la peló.

Salud, Juve.

jueves, junio 18, 2009

ADIÓS AZULITO

La primera vez que vi al azulito fue en la casa del señor Page, un gringo ex-jefe de mi marido. El gringo lo cuidaba como oro. Lo había comprado cero kilómetros de la casa importadora y solo lo manejaba de su casa a su oficina, no dejaba que su mujer lo maneje y lo tenía como un anís.

Al principio yo no lo manejaba mucho, pero poco a poco me fui adueñando del azulito, encariñándome pues era como mi sobretodo de lata. Juntos recorríamos la ciudad de los anillos de crin a cola, no había límites: ni calor excesivo, ni ventolera, ni sur y chilche, ni diluvios: el azulito y yo éramos el uno para el otro.

Ya de vuelta a Chuquiago, aprendimos juntos a perderle el miedo a las subidas y a las curvas atorrantes de la Kantutani. Con el azulito yo era libre de ir donde me daba la gana y cuando me daba la gana, como que había un feeling entre él y yo.

No sé hasta qué punto es cierta la creencia de los aymaras de que las cosas tienen alma, pero me salía del alma decirle al azulito que estaba guapo y que era lo máximo y él no me daba ningún problema. Lo chistoso era que siempre que se arruinaba o pasaba algo el que estaba manejando era mi marido. Como que entre el azul y el Choli (léase Bolivarista de corazón celeste) no había mucha química, parece.

Hace unas semanas le ofrecieron al de corazón celeste comprarle el azulito, haciéndole una oferta que no podía rechazar, así que el Lunes lo entregó a su nuevo dueño.

Voy a extrañar mucho a mi compañero azul.

Así nomás es la vida, al final, todos tienen que irse.

lunes, junio 15, 2009

SLUMDOG MILLIONAIRE

Slumdog Millionaire cuenta la historia de dos hermanos y una niña: tres sobrevivientes en los barrios bajos de Mumbai y cómo las elecciones que toma cada uno en su vida los lleva por caminos tan diferentes.

Salim (el hermano mayor) y Jamal (el protagonista de la historia) quedan huérfanos de madre muy pequeños haciéndose amigos de una niña (Latika) que está en las mismas condiciones que ellos. Tiempo después un explotador de niños huérfanos los obliga a pedir limosna, pero los hermanos logran escapar, quedando Latika en el camino. Jamal no logra olvidar nunca a Latika y encontrarla es la obsesión de su joven vida.

En todo el transcurso de la película puede verse el carácter antagónico de los hermanos, pues mientras para uno el motor para la vida es el amor, para el otro es el dinero, mientras uno de ellos es compasivo el otro es duro y calculador, mientras uno cree en el destino, el otro, en el sacrificio.

Las escenas que más me impactaron:

- Cuando los explotadores de niños mutilan a Arvind para dejarlo ciego y que recaude más limosnas.
- La resignación de Arvind a su suerte cuando Jamal lo encuentra años después.
- El re-encuentro de Jamal y Salim con la moderna ciudad de Mumbai como fondo y ese contraste entre la extrema pobreza en la que ellos crecieron con el incipiente crecimiento de la India.
- Cuando los hombres de Javed le disparan a Salim, y él muere con una sonrisa. "Dios es bueno".

Esta es una historia de amor, no solamente entre Jamal y Latika, sino de Salim por su hermano, pues desde que su madre muere, él toma el lugar del padre (que nunca existió) y prefiere entregarse al "lado oscuro" para que su hermano no pierda la esperanza ni la fe en lo que cree.

miércoles, junio 10, 2009

FOLGAMA: RED SOCIAL DEL FOLKLORE

En Bolivia tenemos fiestas todo el año. Y no digo fiestitas, sino festejos con baile, banda, bebida, comida, días enteros... y no es que a los bolivianos nos guste (mucho) el bochinche, sino que la fiesta es vista como una expresión de reciprocidad y convivencia colectiva.

Con la masiva migración de las últimas décadas, estas expresiones culturales no se dan solamente dentro de nuestras fronteras, sino en muchos países donde la comunidad boliviana alcanza un número importante de componentes.

En este escenario, y tomando en cuenta que el Internet ha facilitado la forma de relacionarnos -las distancias y las fornteras no existen en la red- hace unos días se ha lanzado oficialmente una Red Social que promueve el Folklore y la cultura boliviana dentro y fuera de nuestras fronteras: FOLGAMA.

FOLGAMA tiene como meta socializar virtualmente el folklore boliviano y dentro de este portal puedes encontrar cosas interesantes como los recorridos de las Entradas Folklóricas, puedes inscribir a tu Fraternidad y subir videos y fotos de los eventos en los que participan. Lo más interesante: podremos conocer las actividades de los bolivianos en distintas partes del mundo.

Suerte muchachos de FOLGAMA, que este nuevo emprendimiento vaya viento en popa!

miércoles, junio 03, 2009

RESFRÍO

A pesar de que siempre dices: "yo? no, nunca me resfrío" qué crees... sí, caíste. Toda la noche sentiste la garganta seca, estornudaste, se te congestionó la nariz y en la mañanita te levantaste con la sensación de que alguien durmió sobre tu cabeza.

En el noticioso anuncian cuatro grados centígrados, así que abres la cortina y ves la ciudad aún somnolienta, las luces de algunas avenidas todavía prendidas y todo cubierto de neblina. Te dan escalos fríos y lo primero que se te ocurre es una frase célebre un poco cambiada "¿bañarme yo? ...¡que se bañe su abuela carajo!" pero pensándolo bien una ducha caliente es la única solución para descongestionarte. Te miras en el espejo y estás de terror: los ojos llorosos, la nariz roja. Camino a la ducha te pones a pensar qué rato, cómo, cuándo te resfriaste. Quizá la señora que estornudó en el trufi te pasó todos sus virus, o te contagió el voceador del minibús que tomaste el otro día que te sentaste en ese asientito odioso que da a la ventana, pues cada vez que se hacía cambiar las monedas con el chofer acercaba su cara hasta tu mejilla y así "cheek to cheek" viajaste buena parte del tramo hasta tu casa. En la oficina no porque nadie está resfriado... mmm... medio raro el asunto.

Abres la llave de la ducha y esperas a que el espejo empiece a empañarse como señal de que el agua está lo suficientemente caliente. Entras, qué delicia. Sientes como te vas decongestionando y sales de la ducha echando vapor como un pollo recién hervido pero contento. Te cubres con cinco tohallas y así envuelto como momia te secas lo más rápido que puedes y te pones la ropa antes de que ese frío antipático te ataque de nuevo. Te secas el pelo mientras sigues viendo las noticias. Te suenas la nariz cada dos minutos. Desayunas algo caliente. Te quemas la lengua.

Sales a la calle más abrigado que un esquimal con un paquete de pañuelos desechables a la mano y un dulce superextra menta para poder prolongar lo más posible el momento en que la tos de burro tísico empiece otra vez. Al verte nomás con esa pinta la gente evita acercarse. Claro, con el tema de la gripe porcina, perdón A(H1N1), y con la cara alucinante que tienes eres un potencial sospechoso.

Subes al minibús y la gente trata de no sentarse a tu lado. Estornudas cubriéndote con el pañuelo desechable pero medio minibús se da la vuelta y te lanza una mirada asesina, como si lo hubieras hecho a propósito y les estuvieras por contagiar una peste. Bajas seis cuadras antes de tu destino porque te está empezando un ataque de tos y nadie perdonaría que contamines a todos los pasajeros, total, es hora pico y todos van casi abrazados...

Así empieza tu día con ese puerco e inevitable resfrío de invierno que te tiene mal. Lo que yo sé y vos no sabes es que la próxima vez no harás alharaca de tu inquebrantable salud.

Los virus somos muy vengativos. Mucho.

viernes, mayo 29, 2009

EL PADRINO I





The Godfather Waltz - Nino Rota


La única conexión que yo tenía con esta película era la canción "Remember Vito Andolini" que en realidad es parte de la banda sonora de "El Padrino II" (para escucharla hacer click al final del post). Para mí El Padrino era esta canción tocando en el equipo de música de mi papá, y una sensación de infinita tristeza que me producía un nudo en la garganta y un llanto inconsolable hasta que la canción terminaba. Claro, tenía como 4 o 5 años.

Años después leí el libro de Mario Puzo en una de las vacaciones cuando estaba en la Universidad. Pese a que el ejemplar tiene como 500 páginas es tan interesante que lo leí en pocos días, y es que no creo que nadie pueda dejar a medias tan apasionante lectura por más tiempo.

Hace unos días por fin pude ver la película y como los comentarios sobran, mejor enlisto mis escenas favoritas:

1. Bonassera ante Don Vito Corleone contándole cómo dejaron maltrecha a su hija: el ambiente de profundo respeto que inspira Don Vito, su mirada, el tono de su voz, la iluminación de la sala...

2. La escena de la cabeza el caballo en la cama del productor de Hollywood.

3. El Matrimonio de Michael con Apollonia.

4. Un cansado y envejecido Vito Corleone hablando con Michael diciéndole: "...Nunca quise esto para ti. Toda mi vida he luchado por no ser una marioneta movida por los hilos de los poderosos..."

5. El Bautizo del sobrino de Michael mientras todos sus enemigos eran asesinados a sangre fría.

6. La escena final.

Mejor no digo nada más porque es como decir "y al final muere" y arruinar la expectativa de los que no vieron la película, pues en el libro la "escena final" es diferente.


El Padrino es uno de esos clásicos imperdibles del cine que te dejan pensando en lo relativo que es "lo malo" y "lo bueno" tal como lo conocemos y si el hombre realmente puede cambiar su destino o si es simplemente un títere de la fatalidad.


Remember Vito Andolini - The Godfather, Part 2

jueves, mayo 21, 2009

SACUDITE

Sacudite - El Papirri

Les dejo bien acompañados con esta hermosa canción del Papirri mientras alisto maletas y me voy el finde a la Ciudad de los Anillos.

En cuanto pueda subo el post que hace días tengo en la cabeza sobre el entrañable Manuel Monrroy.
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