sábado, marzo 20, 2021

Pancho Poma

El Pancho Poma era bajito, moreno y de ojos un poco claros, manos endurecidas por el trabajo del campo, nariz ancha y dientes incompletos. De joven se fue al cuartel y por unos años anduvo por el oriente del país. Cuando volvió a sus veintipocos, se enamoró de la Rita que entonces tenía como quince años; se casaron y vivieron juntos tiempos buenos y malos, queriéndose y odiándose hasta que el tres de enero del dosmil veinte el Pancho cerró los ojos.

Entiendo que fue en el cuartel donde aprendió a tocar la trompeta, y aunque nunca escuché una interpretación suya, sabía de sus aventuras como músico en festividades varias de pueblos inimaginables donde recibía pagos en especie cuando faltaba el efectivo. Tuvo muchos otros trabajos, desde agricultor, sereno de barrio, cuidador de autos y lava platos en un restaurante de comida típica; pero su trabajo principal y al que se entregaba en alma y vida era el de dirigente de su pueblo y de su barrio, dedicando su tiempo a trámites eternos con autoridades que lo decepcionaron tantas veces y le cumplieron tantas otras. 

Tenía ideas muy arraigadas y difíciles de cambiar, como la fobia a la medicina convencional, el creer firmemente en sueños, presagios, maldiciones y otras supersticiones infinitas que le llevaron a tratar sus males de salud con hierbas y rezos que terminaron con su vida.

Hay personas que desde que nacen y hasta el final de sus días, tienen el alma protectora, grande y tibia como un abrazo.  Así es como lo recordamos al Pancho Poma: usando el canguro azul eléctrico desteñido que se ponía cuando se quedaba en la casa y como un refugio al que podíamos acudir cuando teníamos algún problema.




martes, enero 09, 2018

Del saice, su receta.

Cocinar de memoria es como acordarse todas las notas de una canción: cada nota es un sabor y todo el plato tiene que funcionar de esa manera. El domingo recién pasado se me ocurrió hacer saice, pero como cocino 4 o 5 veces a año como máximo, busqué lo que tenía en mente en el internet, pero nada coincidía con los sabores que quería probar en mi saice, así que decidí guardar esta receta en la Cápsula del Tiempo para no perder detalles:

SAICE
(para 8 personas)

Ingredientes para la carne:
2 Kg. de carne. Usé filete, pero también puede usarse cadera, bistec o bollo grande/chico.
2 cebollas moradas picadas finamente en cuadraditos.
1 tomate grande picado también en cuadrados
1 pimentón picado en cuadrados
3 dientes de ajo
1/2 taza de arvejas verdes
1 taza de ají colorado molido en licuadora.
Sal, pimienta, comino a gusto.
2 hojas de laurel
Aceite al ojímetro.

Ingredientes para rebozar el chuño:
2 libras de chuño pellizcado
Sal
2 cebollines enteros
1/2 taza de maní blanco licuado
1 buen pedazo de queso criollo raspado
Medio amarro de cebollín picado

Sarsa:
2 Cebollas moradas picadas en juliana
4 tomates perita picados en cuadraditos
Quirquiña

Papa blanca: 1 por persona.

(En la foto faltaron el ají colorado y el queso que se quedaron en la cocina).

Preparación
CARNE:
  1. Poner un poco de aceite en el sartén (que cubra finamente la base). Picar los dentes de ajo y freirlos. Cuando estén doraditos agregar la cebolla y un poco después el pimentón. Cuando la cebolla esté transparente, agregar el tomate. Cuando el tomate suelte su jugo, reservar esta mezcla.
  2. En el mismo sartén freir la carne hasta que esté dorada. Cuando esté dorada y jugosa, sazonar con el comino, sal y si quieres un poco de pimienta. Aumentarle la mezcla de la cebolla y luego el ají colorado y las hojas de laurel. El ají debe estar bien aguanoso y cocer bastante para que a ninguno de tus comensales le duela la panza.
  3. Ví en youtube que hay gente que pone a cocer las arvejas en esta mezcla, pero yo hice cocer las arvejas a parte y cuando estaban cocidas, recién las agruegué a la mezcla.
CHUÑO:
  1. Hacer cocer el chuño en agua con sal y las dos colas de cebollín para que le den sabor.
  2. Paralelamente, calentar aceite en un sartén (sí, hay que tener hartos sartenes para cocinar tranquil@) y agregarle el maní molido. Retostarlo y cuando empiece a secarse añadirle sal y un poco de comino (por eso de la panza, de nuevo).
  3. Cuando el chuño esté cocido y el maní esté listo, mezclar estos dos ingredientes y añadir a la mezcla el queso criollo raspado y el cebollín. 
  4. Importante: la mezcla del chuño y el maní no debe quedar como una lawa (aguanoso) porque le quitas el glamour.
SARSA:
  1. Mezclar todos los ingredientes y agregarles un poco de sal y aceite.
PAPA:
  1. La gente chocha, no solo hace cocer la papa en agua con sal, si no que también le pone(mos) un cebollín entero, o un buen pedazo de cebolla o pimentón, ya saben, por eso del sabor.

APUNTES
  • Me acuerdo que alguna vez mi abuela Bertha (la mamá de mi papá) acompañaba el saice con zanahoria cocida, picada en cuadraditos o con fideo graneado (retostado en aceite y cocido). Cualquiera de estos dos acompañamientos, rebosados con maní. Delicioso.
  • Mi papá me cuenta que en Siglo XX, donde nació, alguna vez comió saice con la papa picada en cuadraditos y rebosada con maní.
  • Mi mamá detestaba el saice hecho con carne molida, y por ende, yo tampoco soy muy partidaria de un saice con carne molida. Obviamente el saice tarijeño es otra cosa mariposa.
  • Mi tía Martita, que es la mejor cocinera de la familia pues le heredó la sazón a mi abuela Cleo, hace un saice sureño diferente y memorable. Algún rato le voy a pedir la receta y la voy a ensayar.
  • Este post no hubiera sido posible sin la ayuda del Vladimiro (mi marido) y mi moreno Sebas: ellos sacaron las fotos y me ayudaron con la picada de las cosas.
  • En los mercados de barrio por lo general puedes comprar casi todo picado y pelado: cebolla, ajo, la papa, las arvejas, etc., solamente hay que asegurarse que la casera es de las que vende todo en el día y fresco.

jueves, diciembre 14, 2017

Riverman



Nick Drake era una de esas almas frágiles que no entendía el mundo y quedó suspendida en la eternidad, porl o que muchas de sus canciones se instalan en algún lugar de tu corazón desde la primera vez que las escuchas.

Riverman es como el agua: puede tomar diferentes formas y crear vida y sensación de muerte al mismo tiempo, pero no esa muerte aterradora, sino esa paz infinita fuera del tiempo y del espacio.

Lo lindo de la vida es que hay todavía una infinidad de música que puede habitarte.

...
Going to see the river man
Going to tell him all I can
About the plan
For lilac time.

If he tells me all he knows
About the way his river flows
And all night shows
In summertime.
...

lunes, septiembre 18, 2017


Gracias...


Por la claridad
por el norte
por la honestidad
por la integridad
por los chocolates
por el labial rojo
por la independencia imprescindible
por la V de mi nombre
por mi forma de caminar
por la promesa de juanetes en mis pies
por el amor infinito
por las palabras cariñosas y los sobrenombres chistosos
por saber mirar a los ojos
por no avergonzarme nunca de mi edad
por la risa y la carcajada vitales
por la rabia y la mirada de arpía (inconfundibles)
por tratar de ocuparme en vez de preocuparme
por las palabras precisas
por las alas
por la lógica de lo ilógico y lo ilógico en lo lógico
por enseñarme que equivocarme no siempre es malo
por mi sonrisa
por ese “a mí no me nadie”
por mis dedos delgaditos
por el pan rebosado
por el rosado en mis mejillas
por el sarcasmo ineludible
por el compromiso
por el glamour (aunque nunca como el tuyo)
por la emoción con llanto
por tu vida tan plena.

No sé si decir gracias es suficiente, y no sé si existe una palabra que pueda describir todo lo que quiero decirte, hasta que nos volvamos a encontrar.



miércoles, mayo 18, 2016

De ausencias y regresos


Las últimas semanas estuve preparando/reparando tu cuarto para que te espere bonito, lleno de luz y listo para que empieces esta nueva etapa de tu vida con patada voladora. En cierta forma esta sensación me hace recuerdo a cuando esperaba que salgas de mi barriga así con esa expectativa infinita de abrazarte con un amor que no sabía que existía y que cada día se hace más grande (me vas a entender cuando tengas hijos).

Claro que te he extrañado terriblemente. En todo este tiempo no he querido escuchar Dave Mattheus Band por que cada canción me trae tanta nostalgia a vos que corría el peligro de lloriquear como tonta sin previo aviso y en cualquier lugar (bien nada que ver). Cada que comemos algo que te gusta (especialmente con el Sebas) pensamos en vos y que en cuanto vuelvas vamos a disfrutar contigo otra vez de las cosas que tanto te gustan, aunque tus habilidades culinarias hagan que la mayoría de las veces dejes la cocina hecha una hecatombe.

Y como si nada pasaron (casi) cinco meses desde que te fuiste al norte. La próxima semana ya voy a tu encuentro -con el corazón hecho un chuño de la emoción-  a acompañarte en tu regreso para apapacharte un poquitito otra vez debajo de mis alas y soltarte nuevamente a donde decidas volar.



martes, abril 05, 2016

Esta vez


Hace como unos nueve años, mi amiga Clarex, una melómana empedernida, me habló del Vadik. Para entonces yo vivía en Santa Cruz y nunca había tenido el privilegio de escucharlo. Cuando volví a vivir a La Paz, no solo lo escuché, si no que tuve la suerte de conocer al Vadik en persona. 

Dentro de lo que cabe esperarse de una fome profesional como soy yo, me convertí en su gruppie. Me encanta la "sencillez compleja" de las letras de sus canciones que describen todo lo que nos rodea de una forma tan precisa que te despiertan la imaginación, la nostalgia y la alegría en los primeros dos versos. La gama de sonidos que acompañan las canciones hacen que cada una de ellas sea un mundo a parte, pudiendo encontrar desde canciones instrumentales, cuecas, hasta canciones cortitas llenas de feeling, como todas las del disco Minimalia.

Y bueno, todo es cuestión de gustos y colores, pero lo más lindo es compartir esos sentires con los más cercanos a vos, como el Bernardo. Hace varios meses, un día que le acompañé a conocer su nuevo colegio, ni bien empezaron los primeros acordes de una de las canciones del Vadik me pidió que aumentara el volumen y se quedó en silencio de principio a fin -cosa extraña en él que habla hasta por los codos- y desde ese día adoptó a esta canción como su favorita del mundo mundial. La hemos escuchado tantas veces que toda la familia se sabe la letra. Hoy cuando iba a dejarlo al Kinder, me pidió que pusiera de nuevo "su canción" y la cantó a voz en cuello.

Los amores a primer oído, existen. Doy fe.

lunes, enero 11, 2016

Árboles Navideños

Cuando era niña, allá por los 70 y 80 del siglo pasado, mis papás compraban pinos naturales para adornarlos en Navidad. Llegaban a la casa con el cadáver fresco y oloroso de un pino mediano y había que poner el tronco del pino dentro de una lata de leche Nido de dos kilos debidamente forrada con papel de regalo sujetando el tronco con piedras medianas y tierra para que se mantenga firme por lo menos un mes. Como acto seguido mi papá ponía las lucesitas de colores con todo el cuidado del mundo, ya que por lo general había unos cuantos foquitos que se habían quemado o que necesitaban un pequeño ajuste para funcionar. Las bolas y demás adornos iban después para finalizar el adorno con la estrella de la punta del árbol. Entonces, la Navidad olía a pino y sabía a chocolate con buñuelos. La desarmada del árbol (luego de Reyes Magos) era un poco triste, porque luego de despojar al árbolito de todos los adornos, había que tirarlo a la basura, todo amarillo y seco, pero aún con el aroma intacto.

Con el paso de los años y la invasión de los productos chinos, tener un árbol de plástico se puso de moda. Era más práctico y no había que ir a buscar un pino pintudo, sino bastaba con sacar al pino navideño de su caja de cartón.

El primer árbol que tuve cuando me casé era uno que heredé de mi suegra, pero pocos años después, nos compramos un hermoso árbol un poco más grande y frondoso, que seguimos armando todos los años hasta ahora y que por lo visto nos va a acompañar muchos años más.

El tema -con árbol natural o de plástico- sigue siendo la fiaca que da desarmar la "Navidad" después de Reyes Magos. Se necesita mucha paciencia para guardar cada adorno en su cajita y desarmar el árbol rama por rama juntando las ramas por tamaños y letras para que sea fácil armarlo de nuevo cada año hasta que cobremos jubilación o tengamos media docena de nietos que vengan a festejar las Fiestas en la casa. Hace unos años bajé al sótano el arbolito entero (solo le saqué la estrella y los adornos más grandes)  y me pasé el trabajo de coserle un cobertor. La subida del árbol ese fin de año fue una tortura, asi que decidimos que había nomás que desarmarlo como mandan las instrucciones en cinco idiomas.

Espero que algún día inventen un árbol navideño que se desarme solo y que los adornos y las luces LED se biodegraden en un mes para no tener que juntar paciencia, buen humor y tiempo y desarmar tanto show de amor y paz made in China.

miércoles, abril 09, 2014

Bernardo Esteban


Si que pasan rápido los días, los meses, los años. Ya son dos desde que has llegado a alegrar a esta familia. Nosotros que creíamos que solamente faltaba ver crecer a tus hermanos y listo, que se acababan el colegio, los cumpleaños con torta y toda la parafernalia, las reuniones de padres, los canales para niños: estamos empezando de cero. El otro día, en la reunión de padres en la guardería, el papá de la Rafaela (la morocha linda que usa chompas fashion) parecía un poquito mayor nomás que el Rodrigo. Me daba risa yo, tan vivida y con hijos jóvenes en esas andanzas de nuevo. Rico.

Rico es saber muchas cosas que cuando tus hermanos eran chiquitos ignoraba por completo, no solamente por que San Google no se usaba como ahora, sino por todas las experiencias (buenas y malas) vividas con ese par de changos. Rico es volver a ver el mundo desde tus ojos de niño, sorprendiéndote por cada detalle nuevo que descubres. Rico que me hayas devuelto tanta vida. Te cuento que antes de que nazcas detestaba la Navidad, al Oso Winnie Pooh, Mickey Mouse me caía medio pesadito, y solo de ver un Osito Cariñosito se me picaba una muela. Ahora me banco a todos esos bichos con gusto y la Navidad me la banco también, más ahora que eres el centro de la atención y de los regalos.

Tus hermanos están aprendiendo mucho contigo, así como vos aprendes de ellos. El Rodrigo tiene una capacidad increíble para imitar voces e inventar juegos. El Sebastián -aunque no te tenga mucha paciencia- siempre está pendiente de vos y acepta cuidarte aunque a veces lo muerdas como si fuera un pedazo de chocolate. El Jimbo es un santo y sin poner resistencia acepta que lo montes como a caballo, que le jales los bigotes y la cola, que le metas el dedo a la nariz. Lo máximo que ha hecho ha sido morder alguno de tus juguetes, darte un coletazo (sin querer) y lamerte/besarte. El papi te cuida, te cambia los pañales (con tus hermanos no era tan así) y hasta acepta bailar "Pulga Presidente" las veces que se lo pidas y conste que son por lo menos dos al día; tu papá que no es exactamente un gran danzarín. La Rita te adora y hasta ahora te carga en el ata (aguayo), te canta canciones ininteligibles en la lengua de sus abuelos y te escucha llorar a trescientos metros de distancia, apareciéndose con sus trenzas negras y su sonrisa postiza para salvarte de cualquier castigo.

Bueno, es hora de que tomes tu sopita, así que mientras la Rita te cambia el pañal, me voy a la cocina a traerte la comida.

Te abrazo y beso tu cachete derecho olor a queso.





martes, marzo 26, 2013

Rutinas para dormir

Yo me entregaría fácilmente a los brazos de Morfeo, si no fuera por que antes tengo que realizar una rutina de limpieza facial, de esos que van siendo obligatorios con los años, ver que todos los implementos de la leche nocturna del Bernardo estén en su punto, que mis pantuflas estén al pie de la cama en la posición exacta para que yo pueda levantarme de un brinco y aún sin abrir los ojos tenga los pies empantuflados cuando el Berchi despierte por su leche a eso de las 2:50 a 3:15 de la madrugada. Si, el Bernardito es sumamente puntual cuando se trata de fregar la paciencia. Por suerte los chicos mayores tienen su propia ceremonia para dormir y mi participación en la misma se limita a desearles las buenas noches.

El Sebas apaga su computadora, se pone pijama, saca la silla con rueditas – si no lo hace se imagina que hay alguien sentado ahí mirándolo toda la noche y no puede dormir – deja la puerta entreabierta a unos 60 a 75 grados, prende la lamparita de su mesa de noche, coloca una de sus almohadas en posición vertical para que la mentada lamparita no le alumbre directo a los ojos, verifica que su alarma del celular esté funcionando correctamente, coloca el teléfono boca abajo en la mesa de noche de su derecha. Lee uno o dos chistes de Condorito y cuando le vence el sueño, se saca los lentes, los coloca en la mesa de noche de la izquierda (detrás de la almohada vertical) y duerme. 

El Rodri no es tan detallista, simplemente se pone pijama, apaga todas las luces y duerme. Eso ahora que tiene una quincena de años, pero cuando era más chico la cosa era diferente. Hubo una época en que el Rodri dormía sí o sí con un rosario de plástico fosforescente colgado del cuello, especialmente después de ver la película “2012” y ser un acérrimo creyente de la profecía de los Mayas. 

El Bernardo es tema aparte. A eso de las 9:00 de la noche empieza la pelea por ponerle pijama, pues gatea como con cuerda y cambiarlo es todo un arte. Una vez empijamado le doy su leche, pongo el canal 10 (Baby TV) donde a esa hora pasan música “para dormir”, nos echamos a contramano en la cama, él con su tetero y yo abrazándolo y luego de cambiar de posición unas 4 a 5 veces y luchar cuerpo a cuerpo contra su sueño, cae rendido. 

Como hace meses la ceremonia de acostar al Bernardito excluye totalmente a otra persona, a mimarido el sueño suele atraparlo desprevenido. Casi siempre en la sala de TV donde lo voy a buscar a eso de las 11 o 12 de la noche. Hace mucho tiempo, cuando mimarido y yo recién nos casamos, prometimos nunca dormir separados. Hasta ahora hemos hecho lo posible por cumplir, pese a los ronquidos suyos, a los bebés y un largo etcétera. Como consecuencia del caso, cuando duermo sola, por más que lo haga en una cama enorme, suelo dejar intacto -involuntariamente – el lado izquierdo de la cama.

La vida sería más fácil si es que las personas durmiéramos cuando nos da sueño, sin depender de horarios, posiciones, ceremonias y demás tucuymas. Sería más fácil, pero menos deliciosa.

miércoles, noviembre 07, 2012

PEQUEÑOS PLACERES: EL BERCHO


El almuerzo estaba rico. Subimos abrazados al dormitorio, sé que es tu hora de dormir. Te acomodo en mi cama, me echo a tu lado y te doy de mí. Mientras te alimentas acaricio tu cabellito suave y tu oreja. Tus ojitos empiezan a cerrarse. La manito que jugaba en mi pecho de a poquito se va quedando quieta. La tomo y la contemplo. Los nudillos de tu mano son todavía hoyuelitos traviesos y tu mano es una estrella. El sueño comienza a vencerme a mí también. Te abrazo y dormimos.

Mientras todos retoman su posición en el engranaje gigante y la ciudad vuelve a su ritmo caótico de mitad de jornada vos y yo soñamos...

viernes, septiembre 28, 2012

CUMPLEAÑOS FELICES

 
Cuando yo era niña, cuando uno cumplía años invitaba los amigos por teléfono,(discando los números de 6 dígitos) o con unas invitaciones bien estándar pues no había mucha variedad para escoger.

Las masitas de cumpleaños eran por lo general hechas por las mamás y las abuelas: empanadas de queso, rollo de queso, queques varios, una torta lo más bonita posible, galletas y pare de contar. También se compraba bolsitas que decían “feliz cumpleaños” y se llenaban de masitas, algunos juguetes y ya.

Llegaban los amigos y no se acostumbraba contratar a alguien para mantener a los chicos ocupados. No me acuerdo encontrar payasos o magos o animadores para los cumpleaños a los que iba con mi hermana. Las niñas jugábamos “pasara mi barquito”, “San Miguel” o “países” y cuando llegaba la hora de cantar el “japi berdei” nos poníamos alrededor de la mesa, cantábamos,comíamos la gelatina y tomábamos chocolate con leche acompañado de las masitas. La piñata contenía juguetes que eran unos adefesios de plástico donde invariablemente había unas muñequitas pequeñas con forma de bebés de color rosa o anaranjado, platitos y demás utensilios de cocina para las niñas, autitos y soldaditos para los chicos, algunos dulces y chucherías complementarias. A las chicas solían martirizarnos mandándonos a los Cumpleaños con vestido. Odiaba los vestidos y más todavía las medias panty. Mi mamá nos obligaba a ponernos unos vestidos con los que mi hermana y yo parecíamos un par de ángeles, tanto así que a la hora de la piñata, yo (que era una vergonzosa total) solo recogía tímidamente algunos juguetitos que caían lejos del tumulto, pero otras chicas aprovechaban sus vestidos usándolos como bolsas receptoras de juguetes y dulces.

 ¿La música? Algún LP (long play, de esos negritos de plástico con huequito en el centro) con rondas infantiles, que incluían invariablemente el “arroz con leche”, Hola Don Pepito, “la gallina turuleca” y otros hits similares, como el célebre “cumpleaños feliz, cumpleaños feliz te desean tus amigos de Parchis desde el otro lado del mundo. Ya cuando entramos en la adolescencia los cumpleaños empezaron a ser fiestas bailables de chicos y chicas, así que cambiamos “Don Pepito y Don José” por Menudo, Pato de Goma, Michael Jackson, The Police, Men at Work y grupos locales como “Menta”, los éxitos de “Ivia”, y otros que dan para otro post completo.

Pensar que estoy a punto de cumplir cuarenta cumpleaños, la mayoría de los cuales he festejado junto a mimarido. Pensar que ya han sido tantas las celebraciones inolvidables de mis hijos mayores y que faltan todavía todos los cumpleaños de mi Bernardo. Tanta vida, tantos años y lo que sigue siendo importante es festejar junto a las personas que más quieres, con el fondo musical del “cumpleaños felizzz”de los Parchis.

P.D. No se pierdan los enlaces a "Don Pepito" y el mítico "Cumpleaños Feliz" de los Parchís.

viernes, junio 29, 2012

SOBRE NOMBRES Y COLORES...


Y nosotros que creíamos que nunca más nos íbamos a preocupar por esto de poner nombres, y pasadita la mitad del año pasado (2011) nos enteramos de que tendríamos que bautizar a un nuevo pequeño.

Cada miembro de la familia tenía una propuesta diferente: Máximo era la propuesta de mimarido, quien una mañana se levantó con la idea de que nuestro retoño se tendría que llamar como Máximo Décimo Meridio (Gladiator), o sea con la idea de que el bebé tenía que ser tan macho machote que haría llorar a Chuck Norris. Su segunda propuesta era Francisco, por el nombre que le borraron a él cuando entró a primaria y porque quería ese nombre desde que iba a nacer el Sebas (hace doce años y pico). Miguel, la propuesta del Rodri, se inspiraba en Miguelito de Mafalda, un niño soñador y encantador. No era mala idea. Rafael, la propuesta del Sebas, obviamente por Rafael Nadal, uno de sus tenistas favoritos (su favorito es Djokovic). A mí me gustaba Bernardo, pero dado el abucheo que recibí inicialmente, cambiaba de idea cada semana: Rafa, Felipe, Maximiliano…

Finalmente cuando faltaba como mes y medio para el nacimiento del bebé decidimos que el nombre debería ser elegido por ¾ de las votaciones. Sí, en esta casa (a veces) somos democráticos.Ya habíamos decidido el segundo nombre: Esteban, y las propuestas finalistas eran: Francisco (propuesta de mimarido), yo propuse Bernardo, el Sebas quería Rafael y el Rodri no estaba muy decidido, así que él era el voto clave. Otro punto importante: el Sebas no quería por nada del mundo que el bebé se llame Francisco porque –según él- es nombre de comida (como los panchitos/hot dogs de la ciudad de los anillos). Pasaron los días, movimos nuestras fichas y logré convencer a los chicos que era mejor Bernardo que Francisco y se quedó con Bernardo por 3 votos contra 1 (cuento resumido porque en la realidad hubieron amagues de enfrentamientos de por medio).

Definitivamente no es fácil poner nombres a los hijos, y en un principio, cuando son chiquitos, es como si los nombres que les pones todavía no tuvieran forma; pero los vas nombrando, vas hilvanando sus nombres en tus conversaciones, te vas acostumbrando a tejer sus nombres entre palabras cariñosas, empiezas a visualizar su nombre y sus caritas, sus gestos y personalidades y de a poquito te parece que los nombres de tus hijos son los más hermosos porque nombran a los seres que más quieres en la vida. Hoy por hoy, Rodrigo, Sebastián y Bernardo me parecen los nombres (y las palabras) más hermos@s del mundo entero.

sábado, abril 21, 2012

MIÉRCOLES DE "TRANSFORMACIONES"



Los miércoles, el canal Home & Health de Discovery Channel está lleno de esos programas de cambios trascendentales. De pronto muestran una mujer a la que la vida parece haber atropellado a la mala, la humillan un poco recalcando que su ropa, su pelo, su maquillaje y su “estilo” son un desastre total y luego empiezan con la transformación: vestido, pelo alaciado, sonrisa blanca y en muchas ocasiones una sesión de bótox: eso que hace que la gente no sepa si estás feliz, triste o acabas de caerte del catre. 

En uno de los programas incluso, ponen a las participantes en unas casetas de vidrio (a prueba de sonido, dizqué) en un lugar céntrico y las exhiben como animales de feria pidiendo a los transeúntes que calculen la edad de la desdichada y qué es lo que cambiarían en ellas. Por lo general les calculan de 10 a 15 años más de los que tienen en realidad y les observan hasta los vellos de la nariz. Para seguir con el martirio les muestran a las víctimas un video con las críticas más duras y les hacen reconocer que su vida y su cara son una desgracia ya sea porque murió su perro, porque tienen fobia al dentista, porque no se quieren a sí mismas o porque por último no pueden gastar lo suficiente en verse como una mina de la revista Cosmopolitan. Aquí hay que recordar la máxima de “no existe mujer fea, sino pobre” pues todo se puede invirtiendo unos cuantos verdes. 

No tengo idea si es que las participantes en estos programas mantienen los cambios que les hicieron en el programa de TV. Me encantaría que muestren a una de estas doñas uno o dos años después del programa y la transformación para ver qué porcentaje de las participantes se mantiene en el molde en que la han puesto y cuántas de ellas vuelven a soltar la panza, olvidarse de la peluquería, estornudarse en el dentista, andar con la cara lavada y sin bótox aburridas de sonreír con una cara que no es la suya.

Mejor dejo de ver sonseras y me dedico a algo más útil.

lunes, abril 02, 2012

LOS HOGARES DE MIS HIJOS.

Cuando nacen tus hijos, la casa donde vives se convierte en un hogar, en un refugio inolvidable de esos primeros días/años.

Cuando nació mi Rodrigo, vivíamos en un departamento en una calle céntrica de Chuquiago. Era un departamento calientito, con ventanas que daban a la calle ruidosa y desde donde todo el santo día se escuchaban las alarmas de los autos y los bocinazos. Por las noches la música estridente de los borrachines callejeros que parqueaban en nuestra acera era lo más normal. Había también una panadería en la planta baja que nos hacía llegar el aroma del pan recién horneado gracias al cual casi abandoné mi vicio por las marraquetas.

Gracias a esa panadería, el olor que ese departamento tiene en mi memoria es a pan, pero también a nuevo y a independencia (estaba recién casada).

Mi Sebastián vino a "nacer"a Chuquiago, pues esa época vivíamos en Santa Cruz. Cuando volvimos a la ciudad de los anillos nos esperaba el departamento en el piso 11 de uno de los pocos edificios de departamentos que había en esa época. La vista desde ese piso era hermosa: las copas de los árboles y las tejas rojas de las casas, hacían que tengas la sensación de estar en un bosque de cuentos. Desde mi ventana, a lo lejos se veía el humo que salía de San Aurelio y por las noches una pequeña luz verde: el letrero del Diraio Mayor El Deber. El segundo anillo parecía una pista de juguete mientras los micros "vuelteros"del segundo anillo hacían círculos infinitos.

El aroma de ese departamento en mi memoria es a verde, a calor y a familia, pese a que no teníamos a nadie en esa ciudad.

El hogar que le espera a mi Bernardo no es muy diferente a los dos que acogieron la llegada de mis enanos mayores. Otra vez en Chuquiago, ésta casa está en una calle antes tranquila pero ahora ruidosa, y que de a poquito se está llenando de edificios al rededor. Por la noche parece que estuviéramos rodeados de estrellas y si bien desde aquí no vemos al Illimani, sentimos su presencia omnisciente. En diagonal a nuestra casa hay una escuela de fútbol donde casi todos los domingos de Dios hay ruidosos campeonatos que empiezan a las 8 ó 9 de la mañana con las barras de rigor: bombos, trompetas, petardos...

La casa misma suele ser un alboroto constante gracias a la presencia del Rodrigo, del Sebas y de sus amigos que vienen al menos una vez a la semana y -aunque últimamente no mucho- se quedan a dormir. La presencia del Jimbo también se ha vuelto imprescindible.

Para mí esta casa huele a hogar, a compañía, a experiencia y desde hace algunos meses, a futuro.

lunes, octubre 31, 2011

BIENVENID@ HERMANIT@

Hace unas semanas comencé a sentirme un poco indispuesta. Yo imaginaba que había exagerado con la comida, pues tuve un fin de semana de atracones culinarios con las amigas y en casa de mi suegra. Tan mal me sentía que fui a la clínica pensando que se trataba de una infección intestinal, pero antes de que me den la orden para los análisis que verifiquen mi mal de estómago me vino una duda y le pedí a la doctora (una jovencita practicante pecosa y con la cara lavada) que descartemos la posibilidad de un embarazo. Nota importante: hace tantos años que ni pensaba en embarazarme que había perdido la costumbre de llevar algunas cuentas importantes.

No niego que sospechábamos algo, pero después de doce años de haber tenido mi último bebé (el morocho Sebastián), me negaba a creer en esa posibilidad. Los chicos me llamaban cada cinco minutos, mimarido un poco menos pero todos estaban a la expectativa de los resultados que estaban demorando demasiado.

Me devolvieron los resultados del análisis de sangre y la doctora pecosa y jovencita me confirmó que estaba re-embarazada. Para mejor control del tema (y creo que para terminarme de convencer) me derivaron al ginecólogo quien con una ecografía confirmó que una semillita se había posicionado de mi vientre y ya estaban dadas todas las condiciones para que en menos de 30 semanas tenga un nuevo bebé y en consecuencia crezca la familia.

Hace unos días mimarido y el ahora hermano del medio fabricaron una potente luminaria, se prestaron la cámara y el trípode de mi suegro y decidieron grabar una serie de videos dedicados a darle la bienvenida al(la) hermanit@ # 3. Les dejo con el primer video, donde debo admitir que mi participación es la más trucha.

Bebé querido, semillita de mi corazón, va este primer video para vos, de parte de todos.







miércoles, julio 13, 2011

EL JULIÁN


Esta foto es de aquí (DCP Magazine)

El Julián no tiene más de 25 años, los ojos vivarachos, la piel cobriza y usa un enterizo azul para que el betún de los zapatos que lustra no le ensucie la ropa. Cuando viene a la oficina no usa pasamontañas, y no me había dado cuenta que usaba el pasamontañas suspendido arriba de la gorra hasta el otro día que en la esquina de la oficina un lustra con pasamontañas me ha saludado con voz hualaycha y conocida: "cómo es señorrra" ¡era el Julián!.

No labura de lustracalzados (lustra) full time, sino por temporadas, pues en realidad el Julián vive en algún pueblito de la Provincia Muñecas, la única provincia donde hablan quechua. En su pueblo vive toda su familia, incluyendo su esposa y su hijo que tiene seis años y que ya va a la escuela. Algunas veces, cuando viene, se presta el teléfono para hablar con su gente. Yo no sé quechua más que alguna que otra palabra suelta, así que no tengo idea qué es lo que dice, pero suena dulce, diferente a cuando escucho conversaciones (ininteligibles) en un aymara que es más rígido y seco como el alemán o el Chino.

El Julián me cuenta que es mejor trabajar en los edificios de oficinas, porque se conoce a la gente, se hacen "caseros" y además porque en la calle solo les pagan luca (Bs1) en cambio en las oficinas el panorama es mejor. Me cuenta que el año pasado, en un edificio de la 20 de Octubre un señor le ha apadrinado uniformes para el equipo de su pueblo, y que cuando ha llegado al campo con las once poleras y shorts lo han recibido como a un héroe. Claro que no todo es color de rosa, pues como se pierde por temporadas, a veces vuelve a Chuquiago y algunas oficinas ya se consiguen a otro lustra, así que tiene que empezar a hacerse conocer de nuevo.

La mayoría de los lustras paceños cubre su cara con un pasamontañas y se han convertido en una pieza esencial del paisaje de Chuquiago. Entre otras razones se dice que es porque al tener actividades paralelas como estudiar en el colegio, algún instituto y la universidad se sienten discriminados por sus compañeros y se avergüenzan de su forma de ganarse la vida. No sé si el Julián usa el pasamontañas por la misma razón. No creo. Le voy a preguntar la próxima que pase por la oficina.

Las manos del Julián están teñidas de un color indefinido, y la micosis casi ha terminado con sus uñas, pero para él lo más importante es ahorrar peso a peso para volver a su pueblo con cosas nuevas para los suyos, como un héroe de sonrisa hualaycha.

*hualaycho= juguetón (creo que se usa en el aymara y el quechua).

viernes, junio 10, 2011

TE ODIO

"El amor, por definición, es un regalo no merecido"
Milan Kundera
(El libro de los amores ridículos)


Debo confesar que en un principio me asustaba leer este libro, tal vez porque de alguna forma esa frase, "te odio" puede desencadenar ciertos monstruos que guardamos adentro, esos que tratamos que salgan lo menos posible a la superficie. Pero TE ODIO es más que una novela que describe una relación desde los ojos de una mujer.

Armando es el típico idealista que piensa que puede cambiar a las personas, que todos son como él, que todos quieren una relación estable, hijos, un trabajo, una casa, que cree que todos dicen la verdad. Ella, la narradora de la historia, es una mujer insegura, llena de fantasmas, de secretos y de miedos. Por eso es que la convivencia diaria con Armando, el que él la mire como a alguien imprescindible se torna insoportable y de a poquito, dejándose llevar por lo más oscuro de sus sentimientos se convierte en todo lo que se odia: deslealtad, traición, mentira...

La novela es una confesión íntima y sin pausas donde la protagonista se mira lejana en el cuerpo de una mujer enamorada, se analiza en una espiral de recuerdos (convertida en un monstruo que lastima) y se decepciona profundamente al entender que ha arruinado su oportunidad de quererse.

Siempre he pensado que amamos a otras personas en la medida en que nos amamos a nosotros mismos. Christian J. Kanahuaty logra mostrarnos esa realidad desde la mente de una mujer atormentada por su incapacidad de amarse: desde los ojos de una mujer que se odia.

Christian J. Kanahuaty, autor de la novela


miércoles, mayo 04, 2011

COINCIDENCIAS CÓSMICAS


Nunca he sido fanática del fútbol, pero hace unos años, poquito antes de que acabe el siglo XX, todos los bolivianos de todos los rincones del país, de todas las edades, de todos los colores, respirábamos fútbol.

Teníamos veintidós hombres al mando de un técnico vasco (Xabier Azkargorta) quien logró consolidar el mejor equipo de la historia del fútbol boliviano. El grupo de jugadores no era homogéneo, eran de diferentes rincones del país y de diferentes edades, como que para el Mundial de USA ’94 el mayor de los jugadores tenía 37 años y el menor, Jaime Moreno, 20. El Diablo Etcheverry era tenaz en el ataque, Ramallo era el “fantasma del área” pues aparecía de pronto de quiensabedónde y marcaba goles,las atajadas de Trucco eran espectaculares y cada jugador en la cancha daba todo de sí para que el equipo logre buenos resultados, porque era sobre todo un equipo, no un grupo de estrellas que buscaba sobresalir sobre los demás.

Cada partido que se jugaba para las eliminatorias del Mundial de 1994 eran como un feriado: todas las radios sintonizadas para escuchar la transmisión del partido, así que si por alguna razón no te habías podido reunir con tus amigos para ver el partido por la tele, podías escucharlo en el minibús, en el micro, en el taxi, en el mercado, en la calle…

El 17 de Junio de 1994 se jugaba el partido inaugural de la Copa Mundial de Fútbol en Chicago, Estados Unidos. La selección boliviana se enfrentaba al último campeón mundial: Alemania. Todos nos sentíamos como Davides enfrentando a un poderoso e invencible Goliat. Las calles estaban desiertas porque todos los bolivianos y bolivianas estábamos reunidos frente a una pantalla de televisión para ver el debut de nuestros héroes. Fue un partido hermoso, donde los Davides se lucieron pero no pudieron derrotar a los gigantes Alemanes que nos ganaron con un gol de Klinsman. Frente a España perdimos 3 a 1, pero el gol de Erwin Sánchez fue un regalo. Con Corea el partido fue todo un sufrimiento que duró como 95 minutos en los que no se marcaron goles pero en los que nos defendimos a capa y espada.El país vivía en un festejo absoluto, en todas las calles flameaba la tricolor, y pese a que no pasamos octavos de final, todos teníamos ese sentimiento de que nuestra selección había roto todo pronóstico. La canción que más se escuchaba era “Viva mi Patria Bolivia” y el Himno Nacional se lo cantaba con un fervor único.

Hace tiempo que no veo que el orgullo de ser boliviano se masifique como en el ’94, cuando todos los nacidos en esta tierra nos sentíamos iguales, hermanos. Como la esperanza es lo último que muere, igual que muchos bolivianos, estoy esperando alguna coincidencia cósmica -que no necesariamente se manifieste en forma de un equipo de fútbol- para sacar mi bandera rojo amarillo y verde y flamearla junto a mis hijos con esa certeza de que los bolivianos podemos vencer los cálculos probabilísticos y las estadísticas más pesimistas.

jueves, abril 07, 2011

TRATADOS DE IGUALDAD & SIMILARES

Este papelito lo encontré ayer mientras buscaba la billetera del Sebas (donde guarda sus ahorros), pues los hijos tienen la manía de no encontrar nada en ninguna parte.

Pese a que el Rodri y el Sebastián son super diferentes de carácter, se llevan muy bien y rara vez pelean. Quien sabe ese comportamiento se deba a que desde que eran pequeñitos hacen una serie de acuerdos, reglas y negociaciones varias para que no exista juego en el que uno tenga más ventaja que el otro. Por ejemplo, para elegir la película que van a ver, un juego de PS3 o de Wii, hacen una serie de sorteos con papelitos o mezclan las cajitas de los CD's con los ojos vendados para elegir uno al azar, y la elección es respetada sin reclamos, como en la mejor de las democracias (la democracia utópica). Para definir qué juegos van a comprar, hacen rankings viendo opiniones y trailers de los juegos en internet y calificando cada uno sobre 10, sumando el máximo de 20. Si el juego obtiene menos de 10, no se compra, si obtiene entre 11 y 15, se hace un sorteo para ver si se compra o no, si obtiene entre 16 y 20, se compra.

La burocracia no siempre es mala.

Para los que no entienden la bella letra de mis retoños, les dejo con la transcripción:

Tratado de Igualdad
Yo Rodrigo Ignacio Aguirre Balderrama, me comprometo a dejar a Sebastián Alejandro Aguirre Balderrama a compartir el juego Plantas vs. Zombies de propiedad de Rodrigo si Sebastián comparte el PlayStation3, igualando ambas propiedades. Si uno de ellos no cumple lo tratado, éste no recibirá su parte del trato y se anula el trato que está escrito aquí. Atentamente,
(Firma de Rodrigo)

Tratado de Igualdad
Yo, Sebastián Alejandro Aguirre Balderrama, me comprometo a compartir mi PS3 con Rodrigo Ignacio Aguirre Balderrama para que me preste el juego "Plantas vs. Zombies" y así cada uno de nosotros tendrá su parte. Si cualquiera no cumple lo tratado, éste se anula y el que no cumplió, no recibirá su parte. Atentamente,
(Firma de Sebastián)

sábado, marzo 26, 2011

DEL CANGREJO, SU INMORTALIDAD


Cuando era chica tenía la mala costumbre de vivir en una nebulosa, siendo lo más frecuente que pierda mis lápices, mi borrador, tajadores, y todo lo que estaba en mi estuche. La solución que encontró mi mamá para no hacerse socia de alguna librería (por que tenía que comprar borradores y demases por docena gracias a mí) fue amarrarme al cuello una cuerdita azul con el borrador como dige. Faltó poquito para que ponga también el tajador y el lápiz negro en mi collar/estuche, así que más por vergüenza que por sentido de responsabilidad aprendí a cuidar mis útiles.

Ya jovenzuela, gracias a que mi vanidad era más fuerte que mi sentido común y que a eso se sumaba mi vida paralela en la luna, era de las que perdía constantemente mis lentes de aumento, mis llaves, mi plata, mi calculadora y cuando tenía como 14 años me robaron el reloj de mi muñeca mientras viajaba en un micro "k" llenísimo del colegio a mi casa. El colmo de pajarona.

En la Universidad, cuando andaba de novia con mimarido, mi nivel de pelotudez era tal que era contagiosa, sobretodo en la primera etapa del enamoramiento. Nos tardábamos una hora (léase sesenta minutos, una eternidad) en ir desde el CBA hasta la UMSA (unas ocho cuadras); así que como seguramente caminábamos como un par de ahuevonados, una vez nos robaron las calculadoras y la billetera de mi mochila y sólo nos dimos cuenta de que la mochila estaba abierta al momento de despedirnos.

Cuando tuve a los chicos ya por instinto de conservación bajé un poco hacia la Tierra, así que por suerte nunca los dejé olvidados en ninguna parte ni me llevé a otro niño por equivocación a casa. Lo que sí una vez que fui al supermercado subí varias bolsas en la maletera de un taxi y llevé adelante una bolsa con algunas compras. Cuando llegamos, me bajé del taxi y me despedí del taxista. Al momento de entrar al edificio me acordé de mis otras bolsas del mercado que se habían quedado en la maletera. Corrí como media cuadra tratando de alcanzar al taxi hasta que (como en las películas) tomé un segundo taxi al vuelo y perseguimos al taxista que se llevaba mis bolsas. Así seguimos la pista del taxista desde la Paraguá y Segundo Anillo (esa época vivía en la ciudad de los anillos) hasta la Banzer y Tercer Anillo, donde está el Hipermaxi. Bajé del segundo taxi y con mi cara de chivo correteado alcancé al primer taxista para "hacerle notar"que había olvidado mis bolsas en la maletera. El taxista que era un señor mayor, ni cuenta se había dado y me llevó de vuelta a mi edificio con mis mentadas bolsas.

Cuando recién andábamos haciendo los trámites para iniciar la empresa donde trabajo actualmente, en una de las visitas de mi jefe a Santa Cruz (donde iniciamos la oficina) me pidió que lo lleve a un lugar donde podían arreglar un desperfecto en su celular, algo fácil y rápido, cosa de dejarlo en una tiendita de celulares de esas que hay por el Palacio de Justicia, que me de una vuelta y lo recoja al rato. Lo dejé y como había una trancadera descomunal en la calle Libertad, me di una vuelta por otra callesita para hacerlo mejor y me olvidé por completo donde había dejado a mi jefe. Di como tres vueltas hasta que por fin lo encontré todo sofocado y emputado en la esquina en que lo había dejado media hora antes.

Por más que sigo andando con cara de astronauta en la calle, lo más que me ha pasado últimamente ha sido olvidar las llaves de mi oficina unas siete veces en los últimos tres años y la única vez que perdí mi billetera con todos los documentos adentro, me llamaron para devolvérmela. Trato de mantener mi mega cartera medio ordenada y mi cerebro un poco más alerta para no seguir andando como pajarona por la vida. Ahora, después de treinta y ocho años puedo decir que el cangrejo no es tan inmortal pero sí es inevitblemente hereditario, así que cada que mi Rodri pierde sus lentes, su celu y cualquier otra cosa, respiro hondo y cuento hasta cien, tal como mi mamá seguramente hacía para no apretarme el cuello.
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